miércoles, 16 de julio de 2014

XIII-EDUCACIÓN Y CULTURA





1. Escuela de Mineria
2. Escuela Granja



Escuela de Minería
La Escuela de Geología y Minas de la Universidad de Oriente tiene en la Escuela de Minería del Yuruary un precedente digno de tomarse en cuenta a la hora de escribir la historia sobre la educación profesional en Guayana, referida a esta disciplina.
            Esta es una Escuela que tuvo su asiento en Guasipati a partir de 1893 hasta 1900, respondiendo a la visión que tuvo el doctor Miguel Emilio Palacio (en la foto) de la vocación y destino minero de la Región Guayana.
            Y la fundó precisamente cuando Venezuela protestaba ante el mundo contra la pretensión inglesa de extender su frontera colonial hasta más allá de la ribera occidental del Río Esequibo, donde la prospección minera arrojaba resultados sorprendentes.
            Por supuesto que se dio por descontado el apoyo del Gobierno progresista de Joaquín Crespo, a quien el Yuruary con el Mocho Hernández y Domingo Sifontes a la cabeza respaldo cuando lideró la Revolución legalista. Asimismo, con el apoyo del Colegio Federal de Guayana elevado por el mismo Crespo a la categoría de Universidad y que, cosa extraña, nunca contó con una disciplina en este campo, no obstante, la condición floreciente de Guayana en la minería aurífera. Lo más próximo era la escuela a nivel técnico de agrimensores públicos que entre 1882 y 1901 graduó a 35 bachilleres.
            En un decreto de Cipriano Castro, del 11 de marzo de 1901, al reconsiderar el cierre de la Universidad, autoriza al Colegio Federal de Guayana para que abra la Escuela de Minas que tenía su antecedente en Guasipati de donde egresaron, entre muchos, Francisco Hermógenes Rivero, Luis Felipe Riobueno y Toribio Muñoz, quien ejerció interinamente la Gobernación del Estado Bolívar entre 1931 y1933.
            La Escuela de Minas de Guasipati fue la primera de su índole en el país y protagonista de esa empresa educacional fue Miguel Emilio Palacio, quien era doctor en ciencias exactas e ingeniero civil y de minas. Había estudiado y se graduó en Londres, luego pasó a prestar servicio a empresas foráneas que explotaban las minas de carbón, plata, cobre y salitre de Chile.
            En esa fría tierra sureña, por vía anglosajona, tuvo noticias de los ingentes yacimientos auríferos del Yuruary y hacia Guayana enfiló su destino un día de 1876 para prestar servicios profesionales como ingeniero-director, a las compañías Potosí y Chile que explotaban el oro de El Callao.
            Luego de diez y seis años laborando, acopiando información histórica, geológica, topográfica y levantando planos de prospección minera desde El Callao hasta el Cuyuní, decidió fundar la Escuela de Minería, a la que se entregó y en la que se empeñó incluso dictando textos producidos por él.
Don Natalio Valery Agostini, quien fue amigo de Miguel Emilio Palacio y decía haberlo conocido cuando vivía en la calle Democracia No. 16 de Ciudad Bolívar.  Exaltaba siempre sus conocimientos científicos y su calidad de docente como su apasionado amor por aquella tierra del Yuruari, a la que defendió contra las pretensiones inglesas.
Miguel Emilio Palacio nació en Calabozo, el 19 de marzo de 1849.  Hijo de Ramón Palacio y Trina Viso, ambos oriundos de Guanare, Hato “El Palaciero” de Majagual.
Luego de su regreso de Londres, donde cuso estudios y graduó de ingeniero civil y de minas,  viajó a Chile, Argentina, Uruguay y Perú contratado por empresas mineras que utilizaban sus servicios profesionales. Del Perú retornó a Venezuela llamado por su primo y paisano Raimundo Andueza Palacios, Presidente de la República y desde entonces puso sus conocimientos y experiencias al servicio de la nación minera.
            Vivió 82 años y  murió en Tumeremo, el 19 de abril de 1931, invidente, a causa de la explosión de gas en un túnel minero.      





Escuela Granja 


El 4 de agosto de 1966, el Presidente de la República, Raúl Leoni, puso en servicio la Escuela Granja de El Callao dentro de un amplio programa de inauguración de obras públicas que tuvo su punto neurálgico en Upata, su tierra natal.
            La Escuela Granja de El Callao inaugurada con la presencia de los Ministros de Agricultura y Cría, de Minas y Hacienda,  fue edificada por el gobierno de Pedro Battistini Castro y tenía capacidad para una matrícula de 300 alumnos, incluyendo a 50 internos mayores de dieciocho años.
            La inauguración quedó marcada ese día por el accidente ocurrido a una avioneta de la empresa Comeravia, tripulada por el Capitán Hugo Siverio, y en la que viajaban para darle cobertura a la inauguración, los periodistas Gladis Figarella, Jefe de Relaciones Públicas de la Gobernación; Américo Fernández, Corresponsal de El Nacional; Vinicio Romero, director de El Bolivarense y Nino Marchessi, reportero gráfico.
            La avioneta cayó en aterrizaje forzoso, dando saltos estrepitosos, cortando alcornoques con la hélice y los planos, en un claro del bosque selvático, entre Guasipati y El Callao, al explotarle uno de los cilindros y cubrir de aceite el vidrio para-brisa.
            Desde las 10 y 15 de la mañana hasta las 5 de la tarde, los ocupantes de la avioneta monomotor, estuvieron dando vueltas por el monte, tratando de hallar inútilmente una salida.  Afortunadamente y después de varios intentos, el piloto logró contacto de radio con la Torre de Control del Aeropuerto de Ciudad Bolívar y desde allí enviaron un helicóptero perteneciente a la custodia presidencial, mediante el cual fue posible el rescate.
             Los periodistas fueron llevados al Hato Puedpa donde se hallaba pernoctando el Presidente de la República y desde allí  trasladado a su lugar de origen en el auto oficial del Gobernador.  Al siguiente día, por haber nacido de nuevo, fueron bautizados en la Casa del Periodista. Como se ve en  la fotografía.
             Eran tiempos en que el pueblo de El Callao creía que el oro o las vetas doradas estaban pasando a una etapa de extinción y mejor era presionar a favor de otras vías o alternativas socio-económicas como la agricultura y la cría. Pues bien, esa era la idea de la granja que comenzaría a formar nuevas generaciones con mentalidad menos apegada a la minería tradicional.
            Debemos agregar que después del gran susto los periodistas fueron recibidos en Ciudad Bolívar por el secretario de Gobierno Pedro Bertrán, quien se hallaba preparando sus bártulos para irse a Caracas a tomar posesión de la Dirección del Comité Nacional de Financiamiento de la Pequeña y Mediana Industria, a requerimiento de URD a quien correspondía dicho cargo como formante del Pacto de Punto Fijo.
        Pedro Bertrán iba a sustituir  al doctor Roberto Gabaldón, quien había renunciado a URD a raíz del suicidio de su hermano Alirio Ugarte Pelayo. Pero antes, debió darle la bienvenida a dos buques de la Marina de guerra francesa que llegaron de visita al Puerto de Ciudad Bolívar. El “Artair” y el “Arcturus” cada uno tripulado por cuatro oficiales, siete suboficiales y 35 marinos. Estos dos cruceros de guerra fueron atendidos por el Embajador de Francia en Venezuela y a bordo del buque “Artair” fueron agasajados las autoridades locales.
               Pedro Bertrán desde su nuevo cargo prometió colaborar con la Escuela Granja ubicada en la salida de Guasipati-El Callao, ahora con el nombre de Luis Morillo Colmenares.  Últimamente, los estudiantes cerraron  una troncal hasta tanto la Gobernación los dotara de una unidad de transporte, debido a lo destartalado de la que estaba en servicio desde la inauguración de la Escuela.


Retrato de Miranda pintado por Michelena
Data de 1896, dos   años antes de morir el gran pintor valenciano.

El Callao, 14)11:66 (Env. Américo Fernández).
Un cuadro del inmortal Francisco de Miranda, pinta­do por el artista venezolano Arturo Michelena, fue visto hoy en forma casual por este corresponsal en la Junta Co­munal de este pueblo minero de El Callao.
Desde hace 72 años se halla aquí esta obra pictórica figu­rativa, y fue donada por una familia francesa agradecida del pueblo callaoense. El lien­zo es impecable, muy bien cuidado, y en el ángulo infe­rior derecho se lee: "Arturo Michelena - Caracas 1896".
Al principio ninguna perso­na de la Junta Comunal su­po dar razón de la proceden­cia de este lienzo, muy bien encuadrado que presenta al Generalísimo en su clásico busto de perfil.
Adentrado en el pueblo cuando fuimos a cubrir la in­formación sobre la entrega de créditos a mineros del oro, pudimos averiguar y poner en claro la procedencia del cua­dro con el único hombre que está en capacidad de hacerlo, por su parentesco con los do­nantes.
Se trata de Sebastián Enmanueli Casanova, un francés septuagenario llegado a esta tierra del oro a la edad de 21 años y que trabajó durante mucho tiempo en la mina que explotaba la Mocupia, compañía francesa.
La pintura de Miranda en poder de la Junta Comunal de El Callao "es un  Michelena legítimo", pero subió de color cuando lo dijo, porque, recor­dó que el mismo estuvo per­dido por un tiempo, en ma­nos de un alto funcionario del gobierno perezjimenista que lo sacó de aquí "no sabemos con qué fin".
—El cuadro volvió a su lu­gar después de caída la dic­tadura —dijo el anciano en­fatizando muy bien a pesar de su voz apagada.
—A principio de siglo —di­jo para que el periodista es­cribiera—, los Casanova, agra­decidos de la tierra venezola­na, quisieron hacer una do­nación de algo que valiera la pena, y en este caso, un cua­dro del General Francisco de Miranda, cuyo nombre y ape­llido figuran en el Arco de Triunfo de Paris como héroe la Revolución Francesa.
Juan Antonio y Pedro Ma­ría Casanova, tío de Enma­nueli, son "los Casanova" a que se refiere el septuagena­rio, y que se instalaron en El Callao procedentes de Fran­cia, mucho antes de que él pi­sara tierra venezolana.
Los Casanova franceses vi­nieron a Venezuela atraídos por el auge del oro guayanés y se instalaron en El Callao como comerciantes, en la flo­reciente época del oro que se inició en 1873. La donación del cuadro de Miranda
Pintado por Arturo Michelena y que se encuentra en el pueblo minero de El Callao, la hicieron los Casanova.  


No hay comentarios:

Publicar un comentario