martes, 22 de julio de 2014

V-PRINCIPALES COMPAÑÍAS DEL ORO


  1. The New Goldfield
  2. Mocupia
  3. Guayana Mines
  4. Mocca
  5. Venorca
  6. Minerven
  7. Expansión Internacional
  8. Leyes y Códigos mineros
  9. Terrenos auríferos de Guzmán Blanco
  10. Orfebrería

INFORME del Sr. Adrien Braly, ingeniero civil de las minas - sobre las Minas de oro del New Callao Gold Mining Company, Limited. Importancia del ÁMBITO MINERO.
El ámbito minero de El Callao, es constituido por cuatro propietarios mineros englobando cada una más "EL Callao" "Colombia", Unión" y "Nueva Hansa, abarcan una superficie global de 4.763 hectáreas, descompuestas del siguiente modo:" EL Callao, 3253 hectáreas; Colombia, 665; Unión, 574 y Nueva Hansa, 271 hectáreas. Estas propiedades rodea en parte la ciudad de El Callao (Venezuela).

SITUACIÓN GEOGRAFICA  CLIMA REGIONAL
La ciudad de El Callao está a 200 kilómetros al sur del Orinoco, territorio venezolano generalmente llamado  "Guayana Venezolana" Administrativamente ella forma parte de la Sección del Yuruary, distrito Roscio, Estado Bolívar, Venezuela. La cabeza  administrativa depende de Guasipati, chalet situada al Norte, 20 kilómetros de El Callao.

¿Entre el Orinoco y El Callao, lo conecta del suelo poco accidente con pequeñas colinas y de amplios planas. De San Félix sobre el Orinoco (altitud 20 metros) se alcanza, al Cuello de Upata, altitud  máxima de 325 metros, para volver a bajar a continuación a El Callao (altitud 160 madres).

En general, las colinas y los huecos desaparecen bajo la floresta tropical. y de amplias y bonitas sabanas. El clima de la región de El Callao es el clima tropical modelo, pero bajo la influencia bienhechora  de las sabanas. Existe una temporada seca de enero a mayo-Junio y una temporada de lluvia de junio a octubre con pequeña temporada seca en Noviembre y una corta temporada de lluvia en Diciembre. Es muy soportable, y se puede garantizar fácilmente de las fiebres  peligrosas de otra parte, tomando algunas precauciones elementales.

VÍAS COMUNICACIÓN - TRANSPORTES Y SU COSTE – ADUANA -Del Orinoco a El Callao - La ciudad de El Callao (2.500 habitantes) se comunica con Orinoco por una carretera de tierra de 200 kilómetros aproximadamente. Esta carretera va de San Félix - Las Trablas, grande pueblo situado a la orilla derecha de Orinoco, pues se la dirige hacia el sur, cruzando los valles de Upata (2000 habitantes) y Guasipati (1800 habitantes aproximadamente).

Sobre esta carretera, circulan inmediatamente asnos y mulas de carga, carros de dos ruedas atraídos por tres o cuatro mulas, y furgones que tienen cuatro rutas -llamadas vagones en la región - los cuales son remolcadas por una docena de pares de bueyes.

Los carros transportan una carga de 550 a 700 kilos, según las temporadas; los vagones de 2.000 a 2.500 kilogramos.
Entre las villas precitadas, se encuentran sobre la carretera casas más o menos importantes, puntos de arrieros de los carreteros, o se lo puede instalar su hamaca y encontrar algunas provisiones.


Se encontrará, en la hoja anexa al informe, algunas características de la carretera: nombres de las estaciones principales, altitudes, distancias, todos datos resultantes de nuestras observaciones en el camino.

Como nos lo dice el procedimiento, la carretera de San Félix a EL Callao cruza una sucesión de sabanas  en general arenosas, una vegetación arborescente y  cubierta por arbustos tropicales. Al darnos una idea de la geología regional, nos indicaron  la razón de este cambio.

La ruta es generalmente buena extendida en sabanas, y no presenta inconvenientes salvo los suelos constituidos por arena movediza. Trazada sin estudio técnico, ella presenta  en algunos puntos  cuestas excesivas, de poco largo; sin mantenimiento por decirlo así, se corta frecuentemente de marismas entorpecida por enormes bloques redondeados de cuarzo o roca, y los accesos de puentes hace que cruzada de algunos cursos secos  se  presenten grandes dificultades durante la temporada de las lluvias.

El único río importante  a cruzar es el Yuruari que  se encuentra antes de llegar a EL Callao. Este río que tiene crecidas importantes, puede cruzarse  solamente durante  las bajas aguas; en el momento de las crecidas, se cruza a bordo de chalanas de hierro. Según la temporada, el tonelaje en el transporte de carga de San Félix a EL Callao varía sensiblemente.

De una manera general, consideramos buena la organización del transporte, desde San Félix, donde se acumulan provisionalmente los productos de primera necesidad para las minas.  El precio de transporte de una tonelada de San Félix a EL Callao varia, según la temporada y  está entre 260 y 400 francos como máximo.

A este precio hay que agregar los gastos que deben hinchar las mercancías en San Félix, gastos de camionaje, de depósito de reexpedición que son de 1 franco los 69 kilos  y 14 francos 50 alrededor por tonelada. Dado que el puerto requiere de mantenimiento se debe pagar los gastos suplementarios para el desembarque y el camionaje de las partes importantes, diremos terminando que l él ponemos de cuatro tenemos cinco días para ir de San Félix a El Callao.

De SAN FÉLIX A BOLÍVAR. - Las mercancías que no pueden ser enviadas directamente a San Félix, deben pues ser expedidas de Europa o de América a Ciudad Bolívar, capital del Estado, también sobre el Orinoco que está a 100 kilómetros de San Félix.

Por este puerto, están despachando a San Félix en los barcos de la Compañía Fluvial y Costera. La carga es  alrededor de 30 francos por tonelada.

CIUDAD BOLÍVAR –En esta ciudad, las mercancías procedentes de Europa  o de  América, son pechadas.  Ellas deben soportar  el porte que asciende alrededor de 40 francos por tonelada.


DE EUROPA A CIUDAD BOLÍVAR. - Las mercancías pueden y deben ser despachadas  directamente de  Europa a Ciudad Bolívar, afín de evitar la aplicación de los "Derechos Antillanos”.

Esto es realizable fácilmente, las compañías  de navegación europeas aceptan la carga para Puerto España, la, capital de Trinidad, ciudad que sirve al mismo tiempo de puerto de base de los vapores de la Compañía Fluvial y Costera de Venezuela, que garantiza el transporte de los pasajeros y mercancías entre esta ciudad y Ciudad Bolívar.

DURACIÓN del VIAJE de EUROPA a EL CALLAO, - Ante la imposibilidad de encontrar directamente puesto de embarque en San Félix, dada la obligación para los pasajeros de pasar por la Aduana de Ciudad Bolívar, teniendo cuenta que es excepcional que el departamento del barco del Orinoco corresponda con la llegada de miles a Puerto España, que  se puede inmovilizar algunos días en Ciudad Bolívar antes de poder volver a bajar a San Félix, se debe contar que el viaje de Europa  a EL Callao puede tardar alrededor de 25 días. Para las mercancías, es necesario contar de dos  a tres meses.

De la POBLACIÓN REGIONAL.- Entre eL Orinoco y EL Callao, la clase comercial se reparte entre las ciudades de San Félix, Upata, EL Callao, Caratal, se compone de extranjeros, principalmente Corsos, que tienen una situación preponderante en el país. Los pequeños oficios, el pequeño comercio, los transportes, están entre las manos de los venezolanos los cuales se ocupan al mismo tiempo de los propietarios y de la ganadería,

En cuanto a los obreros mineros, son en su gran mayoría reclutados entre los negros de las Antillas y los fijos tienen sus  familias en El Callao mismo o en los alrededores: de Caratal. Los precios actuales de la mano de obra en la región de El Callao, son como los precios de los principales suministros.

GEOLOGÍA REGIONAL
De una manera general, el sótano de la región entre el Orinoco y El Callao está constituido por gneis granitoide y Mica negra abundante, alternada con Dioritas y diabasas.

A partir de San Félix, se cruza con acceso hasta Corosito, una sabana cuyo sótano está constituido por un  interesante asentamiento de gneis del JUSQUA Upata las colinas en fragmentos están constituidas de la diorita. En los alrededores de Upata y hasta el llano de la Florida las cumbres de las colinas están coronadas por bancos de cuarcitas más o menos ferruginosos y en los barrancos o lados de los valles pudimos constatar puntualmente un granito rojo  con poca carga en mica.

El, los gneis hacen de nuevo su aparición al mismo tiempo que la sabana, luego entre Los Carutos y Los Capores aparece una serie de pequeñas colinas constituidas por diabasis verdes con facetas esquistosas.

De nuevo  con la sabana, reaparecen los gneis granitoides que hacen definitivamente lugar entre Guasipati y EL Callao, potente macizo de diabasis que constituye el bajo suelo del taladro y la roca de los yacimientos auríferos de la región.

Como vamos indicando, el gneis es la roca de  sol de las sabanas, y su desagregación da nacimiento a la arena m que cubre el suelo.

Las regiones enmaderados están al contrario  dependientes d uno bajo suelo constituyen por dioritas o de diabasis, a menudo piríticas cuyo la sensación accel por la presencia de la pirita produce un terreno superficial argilo ferruginosos sobre el cual se devel rápidamente el taladro tropical

YACIMIENTOS de ROCA QUE INGRIESAN. - SUS TRANSFORMACIONES de los DISTINTOS NODES de YACIMIENTO de oro como l.avons dicen prodement, en general, la roca ingresando yacimientos EL Callao son una diabasis honesta de color verde él vert-noir, más o menos pirítica, de apariencia granulosa compacto o esquistoso.

PROPIETARIOS DE EL CALLAO
Estos propietarios tienen además de la mina de EL Callao, las minas Remington, Iguana, Nadal, etc.

LA VIEJA MINA DE EL CALLAO
La vieja mina de EL Callao, cuyo nombre permanecerá  en la historia de las minas y sociedades, es uno de los más bonitos asuntos mineros del mundo.

Comenzada con un capital de 240.000 francos, solamente, produjo 140.000.000 de francos de oro, lo que permitió de distribuir 50.000.000 de dividendos durante un período de 27 años.

En el único año se distribuyen 1886  millones de dividendos fueron distribuidos.
Es ella que hizo la reputación de la región.
Desde hace muchos años, se derrumban y son ahogados los trabajos.
Vamos a indicar en pocas palabras, lo que era este famoso yacimiento.

El yacimiento El Callao vecino al límite occidental de la misma villa; presenta un afloramiento curvo que avanza en forma de arco de circo hasta la parte oriental N. S. prolongación occidental hasta los 45º. Este yacimiento se halla inexplorado a 220 metros de profundidad.

Según algunos, se divide y desgasta en dos ramas divergentes entre el cuáles se tendría y constata la existencia de una especie de vetas de cuarzo; otros afirman que a esta profundidad, el cuarzo es inútil y se ramifica en una multitud de pequeñas redes dispersadas en de 10 metros del piso que tienen cuarcita

Es en la parte central  del yacimiento, en lo que  se podría llamar la vaguada de este lavabo, que está la famosa columna rica que hizo la fortuna de EL Callao. Esta columna consistía en una zona amplia de 200 a 250 metros y de 320 metros de longitud según el peritaje. Vino a perderse o ramificarse a 205 metros de profundidad.

Su potencial varía de 0 metros 60 tiene 2 metros, alcanzando excepcionalmente 9 metros. El contenido medio del cuarzo proveniente de esta columna rica era de 4 onzas (120 gramos) que podían alcanzar 8 y 10 onzas.

El cuarzo del relleno era un cuarzo graso, blanco, poco pirítico, en el cual ahora bien había vuelto a salir irregularmente, presentándose a veces en forma de oro fino u oro grande, mostrando la masa o formando el relleno de pequeñas grietas irregulares.

La parte Septentrional del yacimiento aurífero reconocida por los trabajos,  pero poco empujada debido a la vecindad del río Yuruari. Se temían las inundaciones. La parte Meridional, trabajada por la Compañía El Callao bis no tendría reparto de resultados apreciables.

De 1870 a 1894, 700.000 toneladas de cuarzo extraídas de esta mina estuvieron en el molino de la Compañía y produjeron 43.000 kilogramos de oro.

Se ha buscado y  determinado si el yacimiento de EL Callao no se estuviera incluido en los  Occidentales, y un sondeo en esta región tendría fragmentos de 111 metros de profundidad, un veinte de cuarzo de 1 metro de potencia y de un contenido de 7 gramos 1/2 la tonelada.


Después de haber estudiado los yacimientos de la región, tendemos a pensar que el yacimiento de EL Callao de forma lenticular como los otros yacimientos, tienden a dividirse y desgastarse a fondo en una roca que no era otra que la diabasa que ingresaba transformándose y que se ha convertido en sílice y blanchatre como lo tenemos constatado en algunas regiones de la  Remington

En consecuencia, el aumento Occidental se volvería muy problemático, pero nada de interés pensar que en esta región no hay una lenteja independiente, ya que, como lo diremos más lejos, no se hizo nada como investigaciones racionales en las propiedades, dadas las dificultades que estas investigaciones superficiales presentan, y es por casualidad que la mayoría de los yacimientos fueron descubiertos.

MINA REMINGTON
Esta mina está en aproximadamente 1.100 metros, a vuelo de pájaro, al Este del molino. Dirigida N. 50 E, con buzamiento de 75. Norte, su afloramiento era visible sobre alrededor de 250 metros. Depile por distinto no permanece ya tiene el lugar de la afloración que una serie de excavaciones inaccesibles. En 1872, esta mina la trabajó una Compañía americana hasta la profundidad de 28 metros. El molino de 20 pilones instalados por esta Compañía trató todo el mineral extraído subvención él tiene retira, tiene la tonelada, 2 onzas 1/2 (75 gramos) de oro amalgamado.

La Remignton fue trabajada después por la Compañía  de EL Callao, de 1892 a 1896. Según un documento sobre los resultados de esta explotación, el mineral extraído era una mezcla con cuarzo procedente de otras minas. La mina fue arrendada en 1903; se la rehabilitó después y se prosiguieron los trabajos preparatorios  justo en 1906, época en que se comenzó a triturar.

Los resultados de la trituración proseguida durante meses acusan el rendimiento de 1 onza 1/2  la tonelada, incluida la cianuración. En 1907, tras el pleito Tomasi, la mina fue paralizada, pero el secuestro autorizó el depilage de lo que permanecía de mineral entre la superficie y el nivel N. 1


ORFEBRERÍA
Del 17 al 20 de mayo transcurrió la exposición de las orfebrerías en El Callao con el propósito de superar el flujo económico que se vivió en el año 1999, cuando las ventas estuvieron rondando los 1.000 millones de bolívares.
Orfebres y joyeros pusieron a disposición de los residentes y visitantes una tonelada de oro transformada artesanal y artísticamente en piezas de uso y adorno a buenos precios dentro de un marco de actividades culturales y folklóricas emparentados con los carnavales.
El presidente de la Asociación de Orfebres de El Callao, Manzur Gómez, informó sobre la participación de 60 talleres y 700 orfebres que distribuyen sus joyas a las 100 joyerías que hay en el municipio del oro.
El precio del gramo de oro se ubicaba entonces en 5 mil 500 bolívares, pero en la feria bajó hasta los 4 mil 800 bolívares, buscando quizá duplicar la venta que se logró en 1999 e impulsar la actividad económica en el municipio.
El Callao tiene la fortuna de manufacturar con arte y finura una mínima parte del oro que los mineros tradicionales y también las tecnificadas empresas auríferas extraen de las entrañas de la tierra a través de un laberinto de túneles hechos contra la roca ígnea a fuerza de barras y dinamitas.
Siguiendo el ejemplo de El Callao, la Escuela de Geociencias del Núcleo Bolívar de la UDO quiso hacer lo mismo con el diamante que los mineros extraen de las cuencas de algunos ríos de Guayana como el Caroní, Urimán y el Guaniamo.
En el Callao también fue creada una Escuela de Orfebrería que se inició recientemente con veinte alumnos. Recordamos que las tijeras que utilizó el presidente Raúl Leoni para cortar la cinta inaugural del Puente Angostura sobre el Orinoco fueron hechas de oro cochano por un orfebre de El Callao.
Los metales que constituyen los objetos de orfebrería propiamente dichos son eminentemente la plata y oro o una mezcla de ambos. No es un arte moderno. Se conoce desde mucho antes de la invención del alfabeto y en importantes museos europeos es posible apreciar utensilios muy variados como vasijas, piezas de adorno, joyas, monedas y estatuas siguiendo el estilo, la ornamentación y el gusto propios de la época y de la nación que los elaboraba.
Las técnicas empleadas en el trabajo del oro fueron muy sencillas al inicio. El martillado en frío proporcionaba láminas e hilos que podían adoptar formas diferentes. Posteriormente, pero aún en una época temprana, se utilizaron el calentado y la fusión. Los avances técnicos supusieron una diversificación de las formas.
El habilidoso como difícil y sensible arte de la orfebrería y de la misma joyería, podemos decir que comienza con la fusión del material en bruto generalmente a una temperatura de 1.063 grados con el fin de eliminar impurezas. Luego viene el martillado y batido para obtener láminas o lingotes.
Son muchas las técnicas que hay que saber manejar en el arte de la orfebrería como el vaciado a la cera perdida. El repujado que se fundamenta en la realización de motivos con un cincel de punta roma para evitar que se corte la lámina; el puntillado que es una técnica decorativa que se realiza con un cincel desde el reverso de la pieza, obteniendo motivos a base de puntos en relieve por el anverso; la decoración incisa; el estampado que consiste en presionar a golpe de martillo con un punzón metálico sobre el reverso de una lámina; en el extremo del punzón se halla el dibujo que se quiere reproducir en relieve; el Filigrana que es un esquema decorativo diseñado mediante hilos que se sueldan a una lámina de base.



EL CALLAO Y PRESUPUESTO DEL ESTADO Hubo un tiempo en que las compañías mineras de El Callao administraban el Presupuesto de Ingresos y Gastos Públicos del Estado Bolívar. Esto ocurrió a partir del trienio constitucional del General de División Martín Davalillo que, por cierto, no concluyó su mandato debido a que intempestivamente renunció desde Upata en el curso de una gira administrativa por el interior de Guayana. El que las -compañías que explotaban las ricas minas auríferas de El Callao, administraran en cierto nodeo el Presupuesto del Estado resultó como solución salomónica al conflicto surgido entre el Poder Ejecutivo Regional y las Concesionarias mineras por la carga impositiva virtualmente onerosa qque obligaba el reiterado y nunca enjugado déficit presupuestario. Los decreto del conflicto establecían impuestos adicionales sobre concesiones mineras no explotadas, el oro en bruto extraído y enviado a Ciudad Bolívar para su exportación y sobre algunos terrenas agrícolas en poder de las compañías. Los representantes de las empresas auríferas de El Callao, entre ellas, las de Potosí, Mocupia, New York, Garatal y Chocó, propusieron al Ejecutivo mediante convenio, formar una Compañía de Crédito Público con el objeto de proveer al Tesoro del Estado los fondos necesarios para cubrir totalmente el presupuesto del año, sin el contratiempo de las insuficiencias que llevaban frecuentemente al ejecutivo a pedir prestado a las casas mercantiles. Así fue aceptado por el gobierno regional a partir de marzo de 1877. Para ello el Gobierno se comprometió a poner semanalmente a disposición de la Compañía de Crédito Público todos los ingresos al Tesoro del Estado, incluyendo los que tenía en caja para la fecha con las de Crédito cobertura del Presupuesto en un 80 por ciento y el 20 por restante billetes emitidos y permitidos. Si el 80 por ciento de lo ingresado por el Tesoro a la Compañía no resultaba suficiente para satisfacer el pago del Presupuesto del Estado, la Compañía de Crédito Público debía cubrir el déficit. El Presupuesto anual del Estado de Guayana estaba entonces por el orden de los 54 mil venezolanos y con el mismo se cubrían los gastos de funcionamiento del Poder Ejecutivo, Poder Judicial, Tesorería del Estado, inspección de Minas, Instrucción Pública, Gastos de Imprenta, Pensiones, Correos, sueldos de la Banda Piar, adquisiciones, fiestas nacionales y patronales y la dieta y viáticos de los diputados, la administración el 2 por ciento sobre las cantidades erogadas mensualmente y cuando a la ahora de corte de cuentas impuesto ordinario sobre las minas. Crédito Público, explotaban parte de las 95 minas pertenecientes a la Compañía Minera Unión que el año anterior (1876) tenía como accionistas a Antonio Liccioni en calidad de Presidente, J. B, Tavera Acosta, como vicepresidente; M.A.Troconis, Luis Nayer, José Navarro, Antonio Liccioni hijo; Merizo Palazzi, Domingo Canipacci, Domingo y Pedro Battistini, con un capital de 14,400 venezolanos. (AF)

lunes, 21 de julio de 2014

VI--TERRITORIO FEDERAL YURUARY


Nueva Erin
Gobernadores
Proyecto Ferroviario
Venancio Pulgar
Carlos Charles Fitzgerald

            La figura del Territorio Federal aparece por primera vez en la Constitución de 1858 y fue concebida para separar de las provincias ciertas porciones con el fin de regirlas por leyes especiales conforme a su particularidad natural o conveniencia nacional.  De acuerdo con ese criterio fueron creados en 1881 varios Territorios Federales, entre ellos, el Yuruari, casualmente, al cual desde 1819 los ingleses pretendían ponerle la mano.
            El territorio Federal Yuruari fue creado por decreto del Presidente de la República, general Antonio Guzmán Blanco, a objeto de que el Ejecutivo  Federal pudiese tener un control directo sobre las fronteras con la Guayana Inglesa y sobre la explotación de los yacimientos auríferos de la cuenca del río Cuyuní que nace en la Sierra de Lema y tras recorrido de 280 kilómetros por tierras venezolanas se interna en el Esequibo.
            El decreto de creación data del 3 de septiembre de 1881, año en que el incremento de la producción aurífera de El Callao iba sostenidamente en aumento hasta alcanzar en 1885 más de 8 toneladas y lo cual estimulaba desbordantemente la geofagia inglesa que se había inventado la Línea Schomburgk para avanzar hasta setenta kilómetros de  Tumeremo.
            La figura del Territorio Federal, aún cuando quedó tácita en la Constitución de 1858, no se materializó sino en 1864 con la creación de los Territorios Federales Amazonas y la Goajira y en 1874 con la creación del Territorio Insular Colón.  Por lo tanto no era nada nueva en Venezuela, pero sí nueva y traumática para el Estado  de Guayana que se veía desmembrado de todo ese territorio que va desde las márgenes derechas del Caroní y Bajo Orinoco hasta el Esequibo en una extensión de 78.700 km.² y que para ese año acusaba una población de 17.600 habitantes repartidos entre Capapuy, El Callao, El Palmar, Gurí, Miamo, Nueva Providencia, Pastora, Puerto de Tablas, Santo Tomás de Guayana, Tumeremo, Upata y, Guasipati, donde residía la Capital.
            Eran tierras de las antiguas Misiones capuchinas, abandonadas en 1817 y a las cuales desde 1819 que hicieron una solicitud ante el Congreso de Angostura, los ingleses querían ponerle la mano para fundar una colonia con el nombre de Nueva Erin que se empatara con la Guayana Inglesa que ellos habían comprado a los holandeses en 1814 por 3 millones de libras esterlinas.
El territorio Federal del Yuruari comenzó a tener vigencia en septiembre de 1881 dentro del contexto de la llamada Constitución Suiza que dividía a Venezuela en nueve grandes Estados, incluyendo al Distrito Federal:  Estado de Oriente, constituido por Barcelona, Cumaná y Maturín; Estado Guzmán Blanco, que comprendía a las regiones de Apure, Aragua, Guárico y Nueva Esparta; Estado Carabobo, compuesto por Carabobo y  Nirgua; Estado Norte – Sur de Occidente, formado por Barquisimeto y Yaracuy; Estado Los Andes, formado por Mérida, Trujillo y Táchira; Estado Bolívar, constituido por Guayana y Apure; Estado Zulia, y Estado Falcón.  Cada una de las partes integrantes de estas entidades tomó el nombre de Sección.
            Además de estos Estados se crearon ocho Territorios Federales que con excepción de la Goajira y Colón, correspondían a la antigua Provincia de Guayana (Amazonas, capital Maroa; Alto Orinoco, capital San Fernando; Armisticio, capital Palmarito; Caura, capital Moitaco; Delta, capital Tucupita y Yuruari, capital Guasipati).
            El Territorio Federal Yuruari, incluyendo la zona del Esequibo, tenía una superficie de 78.700 km.² y una población de 17.640 habitantes.  Para 1886 la población había aumentado a 19.852 h. a  20.196 en 1887. y en 1888 tenía 20.510 h.  Guasipati  contaba ese año con 3.046 h. y 600 casas.  El Estado Bolívar, Sección Guayana, quedó reducido a lo que es hoy el Distrito Heres y su capital, Ciudad Bolívar, apenas tenía 12.500 habitantes.
            El primer gobernador del Yuruari fue el prócer de la Federación, general Santiago Rodil, quien murió a  causa de cinco disparos, julio de 1901, en el propio territorio, víctima de agavillamiento.  Años después, le sucedió el doctor Pedro Vicente Mijares, quien sería sustituido más tarde por Camilo Alfaro, hermano del prócer de la Guerra Federal, Matías Alfaro, quien falleció en Ciudad Bolívar tras ser Jefe de las milicias.  Mijares, llegó a ser Ministro de Fomento de Andueza Palacios, Presidente contra el cual se rebeló el Yuruari en 1892, un año después de su extinción como Territorio Federal.
Los habitantes del Estado Bolívar, ni los de la propia región yuruarense, estuvieron jamás de acuerdo con la separación y ello dio lugar a todo un movimiento que liderizó la llamada Sociedad Liberal Democrática del Yuruari, al frente de la cual estaban el general José Manuel (El Morocho) Hernández, Miguel Parra Hernáiz y Ricardo Julián García.
            Esta Sociedad postulaba con ese fin la candidatura del Dr. Juan Pablo Rojas Paúl para Presidente de la República como sucesor de Guzmán Blanco.  Rojas Paúl, al llegar al Poder, auspició una reforma constitucional para aumentar a 4 años el período presidencial, eliminar el Consejo Federal y los Territorios Federales, restablecer la Vicepresidencia y el sufragio universal y secreto.  Mas, las Disposiciones Transitorias dejaban la posibilidad de su reelección, lo cual fue rechazado por la prensa obligando al diferimiento de la reforma.
            Tocó a su sucesor, doctor Raimundo Andueza Palacio, promulgar la reforma el 16 de abril de 1891, pero esa reforma no contempló la eliminación de los Territorios Federales; en cambio, legalizaba su continuación en el Poder.  La reacción de los bolivarenses como del pueblo yurarense no se hizo esperar, por lo que el Congreso de la República dictó una Resolución el 31 de julio de 1891 reintegrando el Territorio al Estado Bolívar.  Sin embargo, la oposición contra el continuismo de Andueza Palacio arreció hasta el punto de adherirse los yuarenses a la Revolución Legalista que llevó a Crespo al Poder e hizo posible, después de la Batalla de Orocopiche, el salto del general J. M. (El Mocho) Hernández, de la presidencia de la Sociedad Democrática del Yuruari a la Jefatura Civil y Militar del Estado Bolívar.
            El 11 de agosto de 1900, casi a los diez meses de haber llegado el general Cipriano Castro al Poder tras el derrocamiento del doctor Ignacio Andrade, dictó un decreto sobre la Organización de los Estados Federales y, conforme al mismo,  20 de agosto, el Presidente Provisional del Estado Bolívar, Gral. Lorenzo Guevara, dispuso que  “Cada uno de los Distritos componentes de la nueva Entidad Federal, que son Heres, Piar, Roscio, Dalla – Costa, Sucre y Cedeño, con los Municipios cuyas denominaciones y límites determina la Ley de División Territorial vigente hasta el 15 de diciembre de 1895 en el extinguido Estado Bolívar, de que fue Sección Guayana, será regido por un Jefe Civil provisional, de libre elección y remoción del Poder Ejecutivo.”
            El artículo 7, Ordinal Primero de ese Decreto, disponía que los Consejos Municipales “serán de libre elección y remoción del Presidente provisional y las Juntas Comunales de libre elección y remoción de los Consejos.”  Todos los Jefes Civiles provisionales de los Distritos cayeron en manos de los Generales:  Justo Díaz, Heres; Ovidio Pérez Bustamante, Piar; Pablo Hernández Centeno, Dalla – Costa; Juan Rivas Gómez, Sucre y Ramón Barrios, Cedeño.
            El 14 de diciembre de 1900, volvió a tener vigencia el Territorio Federal Yuruari, pero sin la dimensión territorial que le otorgaba el Decreto guzmancista de 1881 y nuevamente el Estado Bolívar quedó separado o desembrado de una parte económica vital.  En consecuencia, el Presidente Cipriano Castro designó para su gobierno al General Manuel Silva Medina.
            En la reforma de la Ley de División Territorial del Estado, diciembre de 1901, se deja establecido que “El Estado Bolívar, cuya capital es Ciudad Bolívar, se divide para su administración, en cuatro Distritos, que se denominarán Heres, capital Ciudad Bolívar; Cedeño, capital Caicara; Piar, capital Upata y Sucre, capital Moitaco, mientras se consigne la reincorporación de los Distritos que forman actualmente los Territorios Yuruari y Delta Amacuro, que han sido parte integrante del Estado”.  Como se ve, Upata quedaba esta vez fuera de la jurisdicción yuruarense.
            Con la Constitución Nacional promulgada el 5 de agosto de 1909 por el Presidente de la República, Juan Vicente Gómez, que divide al país en 20 Estados, un Distrito Federal y dos Territorios Federales (Amazonas y Delta Amacuro), desapareció  virtualmente aquella realidad político – territorial del Territorio Federal  Yuruary que tanto preocupada a los guayaneses.
            Decimos “virtualmente” porque subsistirán por algún tiempo estas dos divisiones que recoge la Constitución del Estado Bolívar de noviembre de 1909:  La Sección Bolívar, capital Ciudad Bolívar, integrada por los distritos Heres, Sucre, Cedeño, y la Sección Yuruari, capital Guasipati, integrada por los distritos Roscio y Piar.   Cada Sección administrada por un Gobernador de libre elección y remoción del Presidente del Estado.  Como se ve, quedó eliminado el Distrito Dalla – Costa que antes de hacerse efectivo con la demarcación impuesta por el Laudo Arbitral de 1899, se extendía desde El Dorado hasta la margen izquierda del Esequibo.  Pero Dalla – Costa permanecerá como municipio desde la cabecera de El Dorado, antiguamente denominado Comisaría del Cuyuní.
            El primer Gobernador de la Sección Bolívar fue el general José María Urbina y el general Juan Fernandez Amparan, de la Sección Yuruari.  Este status duró hasta el 18 de febrero de 1914, cuando el Presidente del Estado, General David Gimón, eliminó por decreto las Secciones Bolívar y Yuruari, por lo que el Estado Bolívar quedó dividido en distritos y municipios.  Actualmente y desde que el Congreso de la República dictó la Ley Orgánica del Régimen Municipal – junio de 1989 – el Estado se divide en Municipios (cabecera de los antiguos distritos) y Parroquias (antiguos municipios foráneos integrados a los Distritos).
Para 1881, cuando el Presidente de la República, Antonio Guzmán Blanco, la decretó Territorio Federal, la región del Yuruari había mejorado los caminos, pero, en general, las vías de comunicación y los medios de transporte utilizados en función de la explotación de las minas auríferas, continuaban siendo tortuosos, lentos,  inseguros y pesados.  Ante esta realidad surgió la idea del ferrocarril, acariciada por los productores mineros y de la cual se hizo entusiasta empresario el marabino  General  Venancio Pulgar, en 1880, cuando vino desde Caracas a sofocar en Guayana la sublevación  del general José Pío Rebolledo.
  Dada su  gran vinculación militar y política con Antonio Guzmán Blanco, Pulgar logró, al siguiente año, celebrar un contrato con el Gobierno, por el cual y durante un lapso de noventa y nueve años, se le concedía el derecho  de explotar todas las minas metálicas o de cualquier otra naturaleza, exceptuando las minas de oro en explotación,  descubiertas o por descubrir en el Estado de Guayana. Al mismo tiempo  se comprometía a construir un ferrocarril entre un punto que fuese escogido  por el empresario en la margen del Orinoco y que condujera a la región minera del Yuruari.  A tal efecto, con la ayuda de su hermano José Francisco Pulgar, estableció en Londres una Compañía a fin de proveerse en los  mercados europeos  de capitales interesados en este tipo de concesión o, en todo caso, venderla o traspasarla, pero en vista de que venció el plazo de arranque para poner en práctica el proyecto base de la concesión, pidió una renovación que le fue aprobada  en agosto de 1883.
            Venancio Pulgar, siempre enrevesado en los avatares de la política que lo llevaron varias veces a la cárcel y al exilio, fracasó en su ambicioso proyecto al no encontrar respaldo económico foráneo; de todas maneras, el Presidente de la República, Antonio Guzmán Blanco, quien siempre tuvo interés manifiesto en las minas auríferas de Guayana, convenció para la empresa al ingeniero civil y de minas norteamericano, Cyrenius Charles  Fitzgerald,  quien había trabajado como gerente en la Compañía Explotadora  Minera del Orinoco, primera en introducir maquinaria para el trabajo, tratamiento y explotación comercial del oro en el Yuruari.
            Fitzgerld igualmente había sido Gerente  de la Compañía Minera de El Callao bajo la presidencia de don Antonio Liccioni y exhibía la reputación de haber logrado aumentar el rendimiento de la compañía hasta hacer de las minas de El Callao una de las primeras del mundo.  Asimismo, figuraba como socio y promotor de la Alianza de Cicapra presidida por  H. L. Boulton  y traspasada luego a un Consorcio inglés.  Pues bien, Fitzgerald asume el reto de construir el ferrocarril dentro del marco de una gran concesión territorial para la colonización y explotación de sus riquezas que abarca todo el extremo sudoriental de Venezuela, vale decir, desde el Delta del Orinoco hasta el Cuyuní, incluyendo parte de la zona en reclamación.
            El 9 de junio de 1884, Fitzgerald constituye en Nueva York la Compañía Manoa y nombra ingeniero residente de la flamante empresa a su hijo George Edward, quien descubre la mina de hierro de Imataca, convertida más tarde en la primera explotación comercial a gran escala del mineral de hierro en Venezuela, en tanto que el proyecto del ferrocarril se queda frío, no logra atraer capitales para su construcción y en  1886 la Concesión es revocada.
            Vencida la Concesión Fitzgerald, el Ministerio de Fomento y obras Públicas suscribe un contrato con los señores Teodoro Delort y Eugenio Ferminach (1885)  para la construcción del tan anhelado Ferrocarril que ya parecía obra imposible.  Surge otro intento, más directo y con mayor peso que lleva adelante el propio Guzmán Blanco cuando ya fuera de la Presidencia ejerce el cargo de enviado extraordinario y ministro plenipotenciario en las Cortes europeas.  Entonces suscribe un contrato en Paris (1886) con la firma De La Hante y Compañía para construir un sistema ferroviario de dos líneas, Orinoco – Upata y Upata – Guasipati, debiendo empezar los trabajos en el lapso de cuatro meses.  El contrato de explotación del uso del Ferrocarril por un tiempo de 99 años implicaba la inversión de 1.600.000 libras esterlinas con garantía para la empresa de un interés del 7 por ciento anual; pero, también, y no obstante prórroga por seis meses, resultó un fracaso.
            En ninguno de los convenios suscritos se precisó o mencionó a Ciudad Bolívar como uno de los dos extremo de la vía férrea, no obstante la presión incesante de los citadinos y poderes locales, y era que los concesionarios, como el Congreso Nacional, preferían Puerto de Tablas y el mismo Delta, no sólo porque lo contrario resultaría oneroso para la Nación, sino  por estar la capital angostureña  alejada del mar y en aguas fluviales poco profundas, lo cual encarecía el transporte y demoraba la comunicación con los centro financieros y comerciales del resto de Venezuela y el exterior.  El Ferrocarril de Ciudad Bolívar al Yuruari,  tal como lo solicitaba la Asamblea Legislativa del Estado Bolívar mediante acuerdo del 27 de enero de 1890,  obviaba la utilización de Puerto de Tablas como tradicional punto intermedio y se acogía a una línea  a través de las tierras de Guri.
            El triunfo de la Revolución Legalista que lleva a Joaquín Crespo al Poder beneficia a Ciudad Bolívar en cuanto al proyecto del Ferrocarril, tal vez como retribución al gran apoyo armado que con el Mocho Hernández y Domingo Sifontes recibió este movimiento que depuso al gobierno de Andueza Palacios.  De manera que el 17 de abril de 1895, el Presidente Joaquín Crespo,  autoriza la celebración de un contrato con el ciudadano Henrique Chaumer, para la construcción de un Ferrocarril, a partir de la margen derecha del Orinoco, de preferencia Ciudad Bolívar, hasta el Territorio Federal Yuruari, enlazando en sucesivas escalas a Guri,  Cicapra y El Callao. Como los anteriores, este proyecto no tuvo éxito, se quedó en la mera aspiración y formulación contractual.
            De un nuevo contrato no se volvió a saber sino en junio de 1927 cuando el Congreso Nacional  aprobó  el suscrito entre el Ejecutivo Federal y el señor Edgar A. Wallis, súbdito inglés, en representación de la Venezuela Minin Syndicate Ltd. para la construcción y explotación durante 99 años, de un Ferrocarril entre  el Estado Bolívar y Territorio Delta Amacuro, desde un punto cualquiera de la margen derecha del Orinoco, aguas abajo del Puerto de San Félix, hasta la región minera de El Callao, con derecho a prolongarlo hasta El Dorado, sobre el Cuyuní.  Se sugería como punto de partida en el Orinoco, si fuese posible, un lugar accesible en toda época del año a buques  trasatlántico para carga y pasajeros.
            El estudio para el trazado y construcción de la línea concluyó en 1929, según lo revela la revista, Venezuela of today, de Nueva York, en su edición octava, especificando que saldrá del puerto de Sacupana, a la margen de Río Grande, y cruzará la Sierra Imataca, pasando luego por El Palmar, El Miamo y El Callao, para terminar en el Alto Cuyuni.
            Paúl Acquatella, apoderado y representante de la empresa comprometida en construir  el Ferrocarril del Orinoco, era uno de los principales impulsores junto con su socio en importantes concesiones mineras en El Callao,  el ingeniero inglés Tjhomas Breakell, pero una vez más el proyecto resultó un fiasco.
            El  único proyecto de Ferrocarril que tuvo éxito fue el que internamente, dentro del propio distrito minero, se propuso don Antonio Liccioni, Presidente de la Compàñía Minera de El Callao y Dominique Cagninacci, ingeniero francés, entonces Vicepresidente de la Compañía, ya cuando el filón aurífero de El Callao parecía perderse en lo más profundo de la cárcava de antiguos vestigios volcánicos y surgía como esperanza el filón  denominado Colombia.  El prodigioso filón de El Callao, aparecía y desaparecía jugando al vaivén de la Bolsa de Paris y Londres.
            Pues bien, en ese momento de incertidumbre a ambos directivos de la Compañía se le ocurrió la idea de unir con una vía férrea de diecisiete kilómetros todas las minas, tanto las particulares como la de diversas empresas constituidas, a fin de transportar los cuarzos de todas ellas al molino central de El Callao, integrado por sesenta pilones, para tratarlos allí y de esta manera abaratar los costos, pues, por lo general, la extracción y tratamiento de los cuarzos de estas minas era poco rentable debido a los costos que implicaba el disponer de molinos pequeños, de diez a veinte pilones.
            Contra viento y marea, don Antonio Liccioni, quien siempre trabajó como un empresario optimista y perseverante,  construyó el ferrocarril ya  casi al final de su liderazgo, entre 1892 y 1896, con tres locomotoras y cuarenta vagones y vagonetas.  Como la construcción de un puente con línea férrea sobre el Yuruari era extremadamente oneroso,  salvó su paso con  chalanas  de chapa de acero, las primeras llegadas y armadas en Guayana.  Las carretas cargadas, tiradas por bueyes, único medio utilizado hasta entonces para transportar el cuarzo, eran llevadas hasta las chalanas y, una vez pasado el río, los carreros las hacían rodar hasta los vagones.
               




VII- DEPORTE Y RECREACIÓN

1. El Callao cuna del Fútbol
2. Perfil de Miranda
3. Parque Juvenañ Herrera


Perfil de Miranda
En 1966 se da a conocer y trasciende nacionalmente por no estar catalogado que un cuadro del inmortal Francisco de Miranda, pintado por el artista venezolano Arturo Michelena, se encuentra en la humilde sede de la Junta Comunal de El Callao.
            Desde hacía 72 años se hallaba allí esa obra y fue donada por una familia francesa agradecida del pueblo de la minería aurífera.  En el lienzo, dentro de un lujoso marco, ángulo inferior derecho, la firma de: Arturo Michelena – Caracas 1896”.
            Al principio, ninguna persona de la Junta Comunal supo informar de la procedencia de este lienzo del perfil de Miranda logrado por uno de los artistas  famosos de Venezuela.  Pero luego supimos de la existencia de Sebastián Enmanuelli Casanova, un francés septuagenario llegado a la tierra del oro a la  edad de 21 años para trabajar en la Mocupia, compañía francesa que explotó importantes  vetas auríferas hasta su agotamiento.
            Enmanuelli dijo sin titubeos que el cuadro de Miranda en poder de la Junta Comunal de El Callao es un Michelena legítimo”. Pero subió de color cuando lo dijo porque recordó que el mismo estuvo perdido por un tiempo, en manos de un alto funcionario del gobierno perezjimenista que lo sacó de aquí “no sabemos con qué fin”.  El cuadro volvió a su lugar después de la caída de la dictadura.
            A principios de siglo, los Casanova, agradecidos de la tierra venezolana, quisieron hacer una donación de algo espiritualmente valioso y, nada mejor que un cuadro del Generalísimo Francisco de Miranda, cuyo nombre figura en el Arco de Triunfo de Paris como héroe de la Revolución francesa.
            Juan Antonio y Pedro María Casanova, tío de Enmanuelli, fueron los donantes, instalados en El Callao, atraídos por el auge del oro en 1873.  La donación de la obra la hicieron a las autoridades comunales en el curso de un banquete organizado al efecto.  Costó diez mil bolívares, pagados a Michelena dos años antes de su muerte.
            El lienzo pictórico de El Callao configurando el perfil del generalísimo Francisco de Miranda, obra del pintor valenciano Arturo Michelena, parecía un secreto bien guardado.
            Diríamos que desde 1979 lo dio a conocer al mundo venezolano la restauradora caraqueña, Lourdes Tosta Zamora, una mujer blanca, delgada, de rasgos bien perfilados, que me tocó acompañar hasta El Callao en el carro del Presidente de la Asamblea Legislativa (David Natera)  manejado por el popular “Chivo Negro”.
            Desde hacía 72 años se hallaba allí el cuadro colgando de uno de los muros internos de la Junta Comunal. Pero hasta 1979 pocos sabían en Guayana y Venezuela que se trataba de un Michelena; es más, no estaba nacionalmente catalogado.  Fue Lourdes Tosta Zamora, técnico en restauración y conservación, quien prácticamente dio a conocer la obra como un auténtico Michelena.    
            La pintura de Michelena requería una rápida intervención, de acuerdo con el examen técnico practicado, pero el pueblo de El Callao se opuso a que sacaran la obra fuera, debido a que le costó  recuperarla cuando alguien que quería estar bien con el general Marcos Pérez Jiménez se la donó a nombre de la comunidad.  Cuando cayó el dictador, el colega Juvenal Herrera y la Negra Isidora se movilizaron hasta Caracas y recuperaron el cuadro.
            Para la fecha, la obra estaba en la Junta Comunal, cubierta de polvo, con traumas mecánicos, alteraciones de tipo biológico y otros defectos derivados del trajín y la inclemencia del tiempo. El marco de una gran ebanistería, dorado con hojillas de oro, fondo poroso y hojas de laurel, también se veía afectado.

Parque Juvenal Herrera
El 17 de julio de 1974,  los habitantes de El Callao, agradecidos de Juvenal Herrera, por su extraordinaria consecuencia con la patria chica, erigieron un Parque, cercado con vistosas piedras de cuarzo y lo bautizaron con su nombre.
            El Parque cuenta con una hilera de frondosos árboles y es lugar de recreación y recogimiento de grandes y chicos.  Un bello gesto, un hermoso homenaje en vida a quien tendría irremisiblemente que morir como todos algún día que en su caso ocurrió al iniciarse el Carnaval de El Callao en febrero de 1991 del que nunca se perdía un solo día.
            Nació y murió en El Callao donde también quedó enterrado su ombligo, pero lo inhumaron en el Cementerio de los alemanes en Ciudad Bolívar porque su esposa Nora Wulf, quien fue Reina de la III Feria Agropecuaria, descendía de germanos.  El sepelio estuvo encabezado por Leopoldo Sucre Figarella hasta que le vertieron la última palada de tierra porque los dos eran como uña y carne desde su época de estudiantes en el Fermín Toro de Caracas, ciudad donde se quedó haciendo vida de periodista y finalmente de publicista y, cineasta junto con Manuel de Pedro en su empresa de Cochano Film que ya tenía quince años rodando por Venezuela.
            Con Cochano Film, editó “El extranjero que danza”, “Trampas”, “Buscadores de diamantes”, “Caroní”, “Ritmos”, “Cruz Diez”, “El artes constructivo”,  “Gómez y su época”, “La iniciación de un Chamán”, filmes con los cuales ganó ocho premios en 1987 en el Festival de Cine de Mérida.
Pero la gran pasión de Juvenal fue El Callao y su inquietud porque                                   el oro no tenga el destino de otras materias primas que se van de Venezuela cantando la canción del que no vuelve como alguna vez dijo Miguel Otero Silva refiriéndose al hierro de Guayana.  Miguel Otero su amigo del alma y quien una vez le gastó su humor con  seis cuartetos que comenzaban con esta estrofa: “Llegó de Etiqueta Negra / Montando en Caballo Blanco / con un ratón de Tres Filos / y de Chivas ataviado /. Juvenal Herrera (en la foto), fallecido durante los carnavales de El Callao, 10 de febrero de 1991, me regaló trece días antes de su muerte, el último libro de Arturo Uslar Pietri, “La visita en el tiempo” con la dedicatoria “Para Américo Fernández, el piache de Coche, con el afecto de Juvenal Herrera, Enero 1991”.
No sé por qué siempre me imaginé fue éste un obsequio de despedida en la ocasión premonitoria de su viaje hacia la ultimidad, tanto por lo que le aconteció inmediatamente después como por el título sugerente del libro.
Casualmente, también el autor de la obra murió en febrero y en tiempo de carnaval.  “La visita en el tiempo” fue ganadora en 1990 del Premio Príncipe de Asturias que anualmente y desde 1981 entrega Su Alteza Real, en un solemne acto académico que se celebra en Oviedo, capital del Principado de Asturias para contribuir a la exaltación y promoción de cuantos valores científicos, culturales y humanísticos son patrimonio universal.
Esta obra de Uslar Pietri es la historia novelada, de Don Juan de Austria, quien en una empresa casi sobrenatural derrota el invencible poderío turco en la batalla naval de Lepanto, donde, por cierto, resultó manco Cervantes, autor de Don Quijote de la Mancha, la obra más genial y vendida del mundo.
La promesa de este libro me la hizo sentados los dos en la puerta de la Sastrería de su amigo Víctor Inojosa en la tradicional despedida del año.  Fuimos los último en abandonar la recepción.



El fútbol llegó primero a El Callao
16 de julio de 1876. Ingleses trabajadores de las ricas minas auríferas de Caratal (El Callao) jugaron el primer partido de fútbol que se cree es el primero de Guayana y Venezuela como también fueron ingleses e irlandeses quienes introdujeron en Angostura las carreras de caballo (29 de abril de 1819) y no extraña que sean británicos porque ambos deportes tienen su partida de nacimiento fechada en esa nación anglosajona.
            La inmigración de ingleses y corsos atraída por la fiebre del oro de la segunda mitad del siglo diecinueve, dio pábulo al primer juego de fútbol en El Callao del que nunca se supo el resultado de la alineación, sólo que el maestro galés William Simpson, había sido el promotor.
            Este legado nacional ha sido refrendado con una resolución de la Federación Nacional de Fútbol entregada al Alcalde del Municipio El Callao, Coromoto Lugo,  por su directivo Laureano González en acto celebrado el 16 de julio de 2006, para celebrar los 130 años de la iniciación de este deporte en Venezuela.  Siendo así, el Fútbol, deporte que hoy acapara la atención de todos los aficionados del mundo, apareció primero en Venezuela que en Brasil, titulado campeón mundial en cuatro ocasiones.
            A Ciudad Bolívar, el Fútbol llegó en 1921 con el Angostura Football Club. Este Club que contaba con treinta miembros, estaba presidido por Paúl Acquatella, acompañado en la Vicepresidencia por J. Phelan. Presidente Honorario: general Vicencio Pérez Soto, quien para entonces era el Presidente del Estado Bolívar.
             El domingo 27 de noviembre de ese año1921, a las 4:30 de la tarde y en los terrenos del Hipódromo del Jockey Club se dio en la ciudad el primer juego de football, entre los equipos Rojos, capitaneado por J. Phelan y Azules, capitaneado por P. Acquatella. El juego se decidió a favor de los Azules 1-0.



           


VIII--PERSONAJES

1.-Don Antonio Liccioni
2.-La Negra Isidora
3. Clotilde de Bellings
4. Juvenal Herrera
5. George "Coco" Griffin
6.- La China Mannoni

César Decan Diaz (Solito)



Don Antonio Liccioni, fundador de Orocué en Colombia y El Callao en el Estado Bolívar. era corso, pues en Córcega, lejana isla francesa del Mar Mediterráneo, nació en 1817, precisamente cuando Guayana estaba saliendo del régimen colonial hispano, emancipada por los patriotas conducidos por Simón Bolívar y Manuel Piar. En 1840, a la edad de 23 años, Liccioni se trasladó de Francia a Colombia, donde residió y contrajo matrimonio con Natalia Beltrán y de cuya unión nacieron siete hijos: Antonio, Cesar, Leopoldo, Julio, José Roberto, Natalia y Margari­ta Liccioni Beltrán. Luego se radicó en Casanare atraído por las tierras de las antiguas haciendas jesuitas que llegaban hasta las costas del Meta, concretamente hasta el Puerto de Guayabal, donde se desempeñó como agregado comercial de la embajada francesa en Colombia Se compenetró tanto con sus autoridades que llegó a adquirir la ciudadanía de este país para poder actuar en sus negocios con soltura y fortuna. En 1850, en compañía del señor Agustín Norzagaray y algunos miembros importantes de la nación indígena sáliva, fundó la población de Orocué, en tierras de los indígenas yaruros, a orillas del río Meta. Entre 1857 y 1860, ocupó el cargo de Prefecto del Territorio de Casanare, con sede principal en la ciudad de Ariporo, sobre el río del mismo nombre, desde el cual fomentó hatos ganaderos. En su hacienda hospedó a los generales Juan Crisóstomo Falcón y Antonio Guzmán Blanco, quienes se encontraban refugiados en el vecino país después de la derrota de Coplé y entabla lazos de amistad con ambos y el 11 de octubre de 1864, presenta una petición al gobierno de Bogotá en la cual se hace el vocero de los ganaderos del Casanare que reclaman una indemnización por los daños sufridos como consecuencia de los combates de la Guerra Federal venezolana (1859-1863). Ejerció la Prefectura de Casanare y posteriormente el cargo de Cónsul de Colombia en Ciudad Bolívar desde 1888 hasta 1894. Se había establecido en el Estado Bolívar entre 1865 y 1870 con todo su ganado para el cual adquirió los hatos ganaderos Tocoma y La Aurora y luego, Juan Bautista Dalla Costa, lo ganó para reorganizar y pre­sidir la Compañía Minera de El Callao, donde realizó una labor em­presarial tan importante que dio lugar a la formación del actual municipio minero de El Callao.
            La Compañía Minera de El Callao llegó a producir hasta 8 tonela­das de oro al año y le imprimió gran dinamismo a la actividad mer­cantil bolivarense, sostenida hasta entonces por la ganadería y explo­tación de subproductos de la selva como el caucho, la sarrapia,  balata y las cortezas amargas de árboles medicinales.
            Pero Liccioni no vino expresamente en busca de El Dorado sino como hombre de hacienda que quería poner en práctica su expe­riencia acumulada en el fomento ganadero de Casanare, pero por fortuna se encontró con el filón de El Callao que le permitió sin tener que dejar la ganadería, incursionar en el área minera como no antes ni después lo habían hecho otros sectores ligados a la explotación aurífera.  Tomó posesión  de la presidencia de la Compañía Minera Nacional El Callao, el 18 de enero de 1870 hasta 1890  cuyo capital amplía en 1878, a 257.000 venezolanos (Bs. 1.285.000) y luego en 1886 a Bs. 32.000.000, convirtiendo Compañía Minera El Callao  convierte en el polo de atracción de toda la región guayanesa. Para el año de 1881, la producción de la mina de El Callao alcanza el primer lugar en el mundo. 
Debido a su amistad personal con Guzmán Blanco y a su posición como presidente de la compañía minera, Liccioni actúa como intermediario (14.6.1883) en la venta de los terrenos que le habían sido asignados al Colegio Nacional de Guayana, negocio en el cual se encuentra involucrado el propio Guzmán Blanco, entonces presidente de la República. A partir de 1890, los yacimientos auríferos de la mina de El Callao se van agotando y Liccioni decide retirarse y pasar sus últimos días de vida en Ciudad Bolívar, dando paseos vespertinos en su Coche tirados por caballos. En esta ciudad fallece el 19 de junio de  1901. El Gobierno decretó duelo regional con las oficinas públicas cerradas durante dos días.  Don Antonio Liccioni, vertiente mayor de la sangre corsa en Guayana, demostró su vitalidad y empuje como ganadero y fun­dador del gran pueblo aurífero de El Callao.
            

La Negra Isidora

En El Callao es de ritmo contagioso. Nadie se resiste. Cuando las danzas se desbordan y llega a su punto culmine, el trance es de locura de carnaval. Baila gente de todos los colores y edades, siguiendo ayer en cuerpo y alma y hoy solo en espíritu a la insigne y popular Negra Isidora.

La Negra Isidora era alma y líder de El Callao, pueblo sonde nació en 1923 y murió después del Carnaval de 1986, a la edad de 64.

Esta mujer calloense estuvo en comunicación con su pueblo, acaso por su misma condición de telefonista, pues cuando el artefacto de Graham Bell llego a las minas, lo pusieron a su cuidado. Era muy joven entonces y ya se perfilada como líder de aquel pueblo minero descendiente del habitante autóctono y criollo mezclado con inmigrantes antillanos y franceses mediterráneo que llegaron a mediados del siglo diecinueve, muchos después que los hispanos atraídos por el señuelo de El Dorado que nunca pudo hallar  Antonio de Berrío ni menos del intruso caballero Sir Walter Raleigh.

El Callao acaso haya sido la codiciada Manoa y, el Yuruari, aquel lago de lecho dorado donde aun se garzonea el precioso metal. Porque en esa tierra yuruarense que se extiende hasta el Cuyuní, hay oro de verdad, mucho más del que se llevaron los ingleses y franceses por los puertos fluviales de San Félix y Cuidad Bolívar.

El oro está allí sembrado en la granítica tierra milenaria y ha sido de todos los que han llegado, a la Goldfield, de la Guayana mines, de la Venezuela Austin, de la Winchester, de la Bolívar Hill, de la Mocupia y de tantas otras empresas mineras extinguidas. Hoy lo explota el Estado venezolano a través de CVG-Minerven, pero siempre se va cantando la canción del que no vuelve.

El negro llegó y se fue internando en las cavernas lúgubres y ni el anglicanismo, ni el luteranismo, ni el catolicismo ni mucho menos el budú, han podido redimirlo del trabajo duro y escasamente retribuido no obstante el esplendor de la dorada riqueza.

Pero más que ha la tierra hueca por donde se escapa el oro de las vetas, lo atan las costumbres de sus ancestros, con mayor fuerza el sonido de los hierros, del bumbac, el rayo y la campanillas, el canto de Ambacail, Blody Man Down y tantas otras creaciones en ingles o patois con acento de calipso como las que hicieron famosos al Negro Kenton y Carlos Small.

El Callao se conoce más por su música de comparsas que por sus penas que son muchas, pero quienes suelen visitarlo, no quieren saber sino del calipso penetrado por elementos del merengue al calor del cuatro, las bandolas y las maracas, pero con un balance que le impide autoctonía, por lo que el extinto profesor Fitzí Miranda lo identificaba con el original nombre de “merlipso” (mezcla de merengue y calipso).

El Callao es uno de los pocos pueblo de Venezuela que a cada una de las fiestas tradicionales concurre gente de todas partes, pero más durantes los tradicionales días del Carnaval, tal vez porque todas tienen ese aire mágico y bullicioso dominado por el ritmo del calipso con steel ban aunado a los ya mencionados instrumentos criollos.

No hay  mucha diferencia entre las fiestas de Carnaval, las patronales de Nuestra Señora del Carmen, las de navidad y año nuevo y las que se obsequian al gobernante o ministro cuando inauguran alguna obra de utilidad publica. Todas del mismo corte aderezadas con domplin, calalú, acroe, banan pil, y entre trago y trago de ginyabié, (mezcla de jengibre, cerveza y maíz) por las calles angostas, pero siempre anchas para comparsas hasta de 200 personas como los otrora Exóticas y Vikingos.

Hasta 1986, Lucila Isidora Agnes era carne y espíritu de las fiestas, pasión y dolor, ángel tutelar, hasta madrina, la mujer que lo sabia todo, la panacea; sólo faltaba la barita mágica para concretar los milagros.
Isidora existe hoy como existió ayer, aún cuando se halla apagado su voz y el hermano negro llore sobre sus cenizas como allá en el Congo lloraron o lloran a Patrice Lubumba.

“Todos son mis hijos” dijo una vez a este periodista y es cierto. La Negra Isidora no quiso tener hijos al calor del matrimonio porque siendo soltera era la única manera de no tener preferencias. Su amor era de todos y para todos, tanto más si había dolor, pena o miseria como la de la silicosis que asedia los pulmones del minero.

Y todos buscaban a Isidora porque Isidora era omnímoda. Lo abarcaba todo. No sólo garantizaba las fiestas patronales, vestía y adornaba con flores a la virgen, no solo lideraba  los reclamos, empuñaba la batuta de las comparsas, amenazaba con quemar los tambores en las puertas del Congreso, los calloenses querían abandonar el lar nativo, pero la Negra Isidora lo evitó yendo hasta Miraflores a plantearle el asunto al Presidente Raúl Leoni. Entonces se trajo un bagaje de esperanzas que pronto materializaron y le dieron aliento al pueblo. Las cosas comenzaron a cambiar y no por ello dejó de estar sobre el sucesor Rafael Caldera y su ministro Pérez La Salvia, menos cuando le tocó a Carlos Andrés Pérez prolongar su tremenda caminata por el distrito minero. Su jefe de relaciones públicas era el colega Juvenal Herrera,  quien influyó bastante ante Leopoldo Sucre Figarella para que Minerven fuese una empresa más de la CVG.

El Callao ahora tiene vida y es un municipio autónomo. Los molinos están activos y desde un pozo de 500 metros de profundidad, cavado en la roca viva, se sigue las vetas que en un año  han dejado en el mercado hasta 3.500 kilos de oro.

El Callao, como ave fénix, resurgió de sus cenizas y de este resurgimiento luego de la disolución de la Compañía Minera de El Callao que administró con mucho, éxito el corso Antonio Luccioni  y del fracaso o quiebra de la Mocca, los calloenses no querían debérselo a los partidos políticos sino al calipso porque la Negra Isidora que fue fundadora del PCV, regazo de Pompeyo Márquez en la clandestinidad, así lo decidió en su mejor momento, inspirada en ese constante diálogo que siempre sostuvo con la estatua de Simón Bolívar.

Temprano cuando se levantaba y abría la puerta de su casa, le hacia la venia al Libertador y le daba los buenos días.

El estante de Bolívar sobre un pedestal de mármol lleno de frases heroicas, en la modesta plaza del pueblo, mira directo al poniente y no al oriente como ella quería que fuese.

Por eso- me dijo una vez- tengo la obligación de levantarme y darle los buenos días ya que no se lo puede dar el Sol.

La estatua hecha en Italia por J. Robert  permanece allí en esa posición, desde que el General Julio Sarría era Presidente del Estado Bolívar: Mandaba Cipriano Castro desde Caracas y el capitán Ramón Cecilio Farreras estaba a punto de alzarse para pasarse a la Revolución Libertadora.

La Negra Isidora no había nacido cuando eso, lo refería porque se lo oía decir a su madre que era de Santa Lucia de las Antillas y a su padre Martiniqueño, mezcla de ingles y francés que se dio en el Callao al calor de las fabulosas vetas. De la unión nacieron tres hembras y un varón qué falleció antes que ella.

Con esos antillanos y muchos otros de la misma isla y de otra isla que llegaron antes y después, vinieron a esta tierra del oro los tambores del calipso. Trajeron tambores grandes y pequeños, el bumbác, el rayo y otros hierros que los nativos reforzaron con el cuatro y las maracas.

La Negra Isidora fue presidenta de la Asociación de Amigos de Calipso que consta de una comparsa de 200 personas luciendo cada año disfraces distintos, inicia su danza el 24 de diciembre para darle las felices pascuas al pueblo. Igual ocurre el primero de enero y de allí cada domingo hasta el martes de Carnaval. El resto del año suele aceptar invitaciones para participar en acontecimientos feriales y patronales de otros Estados.

En El Callao hubo y existen varios grupos, entre ellos, Renovación, Onda Nueva, Brisas del Yuruari que se distingue con las comparsas de la Asociación porque bailan el calipso brasilero y el venezolano-.brasilero. El calipso de la Asociación es más autentico, más conservador, y en cuanto a los compositores tradicionales Kenton San Bernard, Carlos Small y Lourdes Basanta. En el Carnaval levantan una gran carpa y los beneficios se convierten en becas para que los jóvenes puedan lograr mejores oportunidades de estudio.

Ididora jamás acepto mezclar los tambores con la política y protesto cuando el grupo Onda Nueva se cuadró con Luis Herrera y no usaba sino boinas verdes. Argumentaban que ella era una Adeca desde PND y jamás su partido consiguió que le tocaran sus tambores “porque mis tambores no son políticos y en mis comparsas danzan adecos, copeyanos, urredistas, comunistas, masistas, y los venezolanos todos juntos”, solía decir: 

Aunque adeca,  una vez la tildaron de “perezjimenista” porque declaró que “el único presidente que hizo bastante por el Callao fue Pérez Jiménez: el puente, las calles, el Grupo scolar, la iglesia”. 

Por eso fue que le regalaron el cuadro de Michelena? Le pregunte en esa ocasión y respondió:

 -Yo siempre me ocupé a esa donación y tanto que cuando cayó la Dictadura, yo y Juvenal Herreras fuimos a Caracas y recuperamos el cuadro de Miranda, pintado por Michelena. “por que, había que regresárselo a Pérez Jiménez si esa obra fue donada hace más de 80 años por un comerciante corso?

Desde entonces el cuadro del Generalísimo se halla de vuelta en El Callao esperando por su restauración, pues el tiempo de más de un siglo hoy, ha afectado su textura original, al igual que el calipso de Negra Isidora, Carlos Small y Kenton San Bernard.



CLOTILDE DE BILLINGS

(El Callao, 20 de enero 2012 BAP/SCEB).- En el marco de la celebración de los Carnavales 2012, el gobernador Rangel Gómez, a través de la Secretaria de Cultura, en alianza con la Fundación Bigott inaugura la Exposición Fotográfica Homenaje a la Madame Cleotilde Stapleton de Billings en la Iglesia Anglicana La Resurrección ubicada en el municipio El Callao.
Cleotilde Teodosia Stapleton Marskman de Billings, sept 1936 – junio 2009 hija de El Callao, fue una madama por herencia familiar y por la influencia de sus contemporáneos Lulú Basanta, Miguelina Conde, Charles Small, Hermanos Clark, Hermanos Rober London, Jossoua Harewood, asi como otros cultores del calipso y el carnaval de El Callao.
La madama Cleotilde estudio y ejerció la docencia, a través de sus más de 20 anos trabajando como docente en la Fundación Bigott, sirviendo como facilitadora de la enseñanza de danza, música y canto del Calipso de El Callao.
 “Como una de las grandes exponentes de El Calipso y de la tradición de nuestro estado en Venezuela y en el mundo Cleotilde trascendió realmente del pueblo de El Callao y se convirtió en una mujer universal con una referencia bien importante a nivel de la docencia y de la proyección de las manifestaciones tradicionales callaoenses”.
La Exposición es una muestra de 12 fotografías de Nelson Garrido que pertenecen a la colección de la Fundación Bigott, institución cultural que arribo este ano a sus 30 aniversarios.

Conocida como “Clotildá”, esposa de Leopoldo Billings, quién falleció hace poco en Caracas; músico, hijo de El Callao, fue Profesor de la Escuela Superior de Maestría, Miembro de la Orquesta Filarmónica de Venezuela y de Maracay. También director musical y arreglista de la agrupación Yuruari: La Fuerza del Calipso, creada por la Fundación Bigott en el año 1994. Su última producción fue en el año 2002, un sencillo que conto con temas como Calipso Man (Cecilio Lazar), Netty, Netty Children of The Soil (Anónimo), Morning Cacaco (Anónimo),  Whole Day, Whole Night Mary Ann/My Darling (Anónimo),  Mami, Mami, Hoi! Hoi! (Anónimo),  Miss Marksman/Niger Man (Lady Gibbs),  Take Me Down To Los Rios,  Angela, Mary Jane, Susie y Daddy, Daddy, donde su esposa Cleotilde era vocalista. 

Juvenal Herrera


Juvenal Herrera (en la foto), fallecido durante los Carnavales de El Callao, 10 de febrero de 1991, me regaló trece días  antes de su muerte, el último libro de Arturo Uslar Pietri, “La visita en el tiempo” con la dedicatoria “Para Américo Fernández, el piache de Coche, con el afecto de Juvenal Herrera, Enero 1991”.

            No se por qué siempre me imaginé fue éste un obsequio de despedida en la ocasión premonitoria de su viaje hacia la ultimidad, tanto por lo que le aconteció inmediatamente después como  por el título sugerente del libro.
Casualmente, también el autor de la obra murió en febrero y en tiempo de carnaval.  “La visita en el tiempo” fue ganadora en 1990 del Premio Príncipe de Asturias que anualmente y desde 1981 entrega  Su Alteza Real, en un solemne acto académico que se celebra en Oviedo, capital del Principado de Asturias para contribuir a la exaltación y promoción de cuantos valores científicos, culturales y humanísticos son patrimonio universal.
            Esta obra de Uslar Pietri  es la historia novelada, de Don Juan de Austria, quien en una empresa casi sobrenatural derrota el invencible poderío turco en la batalla naval de Lepanto, donde, por cierto, resultó manco  Cervantes, autor de Don Quijote de la Mancha, la obra más genial y vendida del mundo.
            Arturo Uslar Pietri, quien cultivó con acierto el  género de la historia novelada, fue  además de político, economista, novelista, cuentista, ensayista y literato, un periodista consumado que escribía artículos de fondo semanalmente para la prensa nacional e internacional y ejerció durante años la dirección del diario El Nacional y de su Página Literaria.
            Me tocó ejercer la Corresponsalía de El Nacional en 1969 cuando AUP asumió la dirección de ese diario, entonces, fechada el 28 de abril, recibí una carta suya que fue siempre mi guía como reportero y que debería servir de orientación permanente a las generaciones de colegas que anualmente egresan de las escuelas de comunicación social del país.
            Atendiendo una invitación que me hicieron estudiantes de periodismo de la Universidad Católica “Andrés Bello”, leí y deje copia de esta cata que entre otras recomendaciones y afirmaciones decía que “El corresponsal no es otra cosa que el periódico en su territorio.  Debe estar alerta para conocer verazmente y trasmitir con toda objetividad la información significante. 
“Esa información debe ser ante todo local, pero debe significar algo de interés y curiosidad para todo el país.  No sólo sucesos, sino iniciativas que signifiquen progreso o situaciones que deben ser conocidas.
 “En sus informaciones no debe haber opinión ni inclinación personal, sino noticia cierta de hechos y declaraciones de personas que tengan interés.  En este sentido debe usted tener en cuenta que un diario como El Nacional sufre constantemente de la falta de espacio para poder darle cabida a toda la información que recibe.  Por lo tanto no sólo es necesario enviar información significativa y valiosa, sino además hacerlo en forma más directa y completa, sin palabras ni circunloquios innecesarios.  Un buen reportero es el que dice todo lo que hay que decir de la manera más directa y clara y en el menor número de palabras. 
            “También es conveniente que no nos limitemos a trasmitir exclusivamente sucesos, declaraciones políticas o visitas de personajes nacionales... a veces, más que las declaraciones de un político visitante que repite lo que ya ha dicho en Caracas, tiene interés informar sobre el desarrollo de una nueva industria, sobre la situación de la agricultura, sobre problemas de vialidad o de edificación o de sucesos públicos locales.  Las noticias de carácter económico son de particular interés para la región y para todo el país”.

Esposa e hija de Juvenal Herrera




George "Coco" Griffin


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El 9 de febrero de 1997 falleció en su nativa tierra de El Callao, George “Coco” Griffin, hijo ilustre de ese municipio minero y siempre activo e incesante luchador al lado de Juvenal Herrera, de la Negra Isidora y de la China Mannoni, por las más sentidas reivindicaciones sociales de su comunidad.

Su último trabajo lo desempeñó en la CVG-Minerven en calidad de Relacionista público que permitió proyectar la empresa utilizando sus recursos de amistad y relaciones con los medios de comunicación social del estado, pero por sobre todo, con los periodistas de Ciudad Bolívar y Ciudad Guayana, entre los cuales destacaba obviamente, César Decán Díaz (Solito), su contemporáneo a punto de cumplir los setenta años, según nos comunicó el poeta John Sampson Williams, quien dijo le haría un agasajo.
El padre de “Coco” Griffin era su homólogo George Griffin, a quien se recuerda como uno de los principales joyeros de El Callao y su tío Teófilo, igualmente orfebre, a quien tocó confeccionar la Copa de Oro entregada al equipo representativo de Venezuela que ganó el Campeonato Mundial de Béisbol.
“Coco” Griffin falleció siendo director asesor de la Fundación Museo del Oro de Venezuela en El Callao, presidida por la profesora Carmen Delgado Mannoni (China Mannoni) y que en la actualidad tiene su asiento en la Casa Locher desde 1995. El Museo, según sus estatutos, “muestra en forma dinámica y participativa el pasado, presente y las perspectivas futuras de la industria aurífera venezolana, en su dimensión científica técnica, social, cultural, histórica y artística”.
George Griffin nació en El Callao el 13 de mayo de 1939. Era casado con la educadora Nancy Martínez, con quien tuvo cinco hijos: Fátima, Guillermo, Marvelena; George y Gregorio, hoy en día todos profesionales. Estudió en la Escuela Federal Graduada “Tamanaco” de El Callao, en el Liceo “Peñalver”, de Ciudad Bolívar y Liceo “Andrés Bello”, de Caracas. Estudió en el Instituto Universitario de Relaciones Públicas, 1972. Realizó varios cursos de especialización, incluyendo de Tipografía y Mejoramiento Profesional, en la Universidad Central de Venezuela. Inició su actividad profesional desempeñándose como Relacionista de la Empresa Consorcio Minerven Kavanayén, constructora de la represa de Guri, entre 1974 y 1980. Trabajó en Relaciones Públicas de CVG 1982 y 1986. Asesor del Concejo Municipal de Roscio, dirigente deportivo, cofundador del “Minasoro” FC de El Callao. Articulista de periódicos regionales. Coautor de la obra “El Pemón”, el Lenguaje Autóctono y Ponente en el Congreso de Lingüística, celebrado en Maracaibo en 1987, autor de: “Minerven: Rutero Dorado de Venezuela” y de la obra inédita: “El Callao y 67 personajes más destacados”, así mismo autor del libro “El Callao, Pionero deportivo de Venezuela”. Participó en el Primer Congreso Mundial de Relaciones Públicas que se celebró en Ciudad de México, en 1978. Concurrió a la Convención Interamericana de Relaciones Públicas, de Holanda, en 1985 y a la IX Conferencia Interamericana de Relaciones Públicas que se efectuó en Caracas, en 1989. Asistió a diversos cursos de actualización de su profesión en diferentes ciudades de Venezuela. Participó en 1996 en el IV Coloquio de Culturas Residenciales y Populares del Oriente de Venezuela auspiciado por la UDO-Bolívar, Anzoátegui y la Gobernación del estado Bolívar, y en 1997 asistió al curso sobre “Educación en los Museos”, patrocinado por el Conac. Reconocimientos y distinciones por su aporte a la cultura y a las Relaciones Públicas, incluyendo Mención de Honor “Relacionista del Año”, en 1977, del Colegio de Relacionistas del estado Bolívar; Premio Regional de las Artes 1993, Premio “Juvenal Herrera”, de la Gobernación del estado Bolívar, en 1995, entre otras distinciones. Miembro del Colegio Nacional de Relaciones Públicas de Venezuela, de la Federación Interamericana de Relaciones Públicas (Fiartp).


Carmen Delgado (China) Mannoni




La conocí y traté con ella en los años sesenta cuando con César Díaz Decán (Solito) dirigía una seccional del partido Unión Republicana Democrática en el Callao.  Por esa vía política llegó a ser Presidenta de la Junta Comunal de ese entonces municipio foráneo dentro de la circunscripción distrital de Roscio cuya cabecera era Guasipati.
          La “China Mannoni” como era conocida por propios y extraños no obstante haber sido bautizada con el nombre de Carmen en ofrenda a la  patrona de su lugar nativo El Callao y de apellido Delgado por su padre y Mannoni por su madre de origen corso, fue siempre maestra de profesión y varias generaciones pasaron por su mano orientadora.
          En ese tiempo cuando  César Díaz Decán solía cruzar todo el Callao en bicicleta con el manubrio suelto, estaba perdidamente enamorado de la China que para entonces, por los comentarios, era la mujer más bonita del pueblo tanto por su cuerpo como por su perfil mediterráneo.  Estaba de moda la canción rocolera de despecho “solito he de llorar /solito lloraré…” y creo que por allí le vino al colega el remoquete de “Solito” porque era su canto preferido cuando La China se portaba esquivana y difícil.
          La última vez que vi y conversé con la China fue  en el 2006 cuando fui invitado junto con los médicos Mario Jiménez Gambús y Camilo Perfetti, a la presentación de su libro “El Callao de mis recuerdos”, un libro de  328 páginas editado aquí en Ciudad Bolívar bajo la coordinación del propio Camilo Perfetti bajo el patrocino de la Alcaldía cuyo titular entonces era el profesor Jesús Coromoto Lugo Larreal.  En la ocasión me enteré que la China era sobrina de Kotepa Delgado, columnista semanal de El Nacional de Caracas, de fino humor,  figura junto con  Pedro Beroes como uno de los periodistas fundadores de Ultimas Noticias.
          En ese libro, como dice Isac Rojas Gómez en su prólogo, La China Manonni  evidencia las cosas y casos, la existencia y cotidianidad de un pueblo "Sui Generis", como lo es El Callao. Ese es El Callao minero, deportista, calipsero, parrandero, trabajador, amalgamado culturalmente y cosmopolita ayer y hoy, y visto a través de las anécdotas y semblanzas de sus personajes y coterráneos. 
El prologuista considera que este libro de Carmen Delgado como referencia obligada, cuando se quiera investigar sobre El Callao, ya que la Autora hurga en las entrañas de la historia callaoense y rescata cosas que estaban a punto de olvidarse, utilizando hábilmente la tradición oral, tal como el caso de algunos personajes ya fallecidos; y la suculencia de la culinaria típica local, de procedencia afro-antillana, tal cual como los ancestros de su población, protagonistas y actores de hechos y situaciones ocurridas en un momento determinado en el otrora. Este bello regalo, nos los hace La China, gracias a esa sensibilidad y sutileza que solo ella: educadora, lidereza y gran dama, compaginada con su genialidad nos puede ofrecer”.




 
CÉSAR DECÁN DIAZ (SOLITO) Ente los años cincuenta y sesenta una canción sonaba en las cuerdas de las guitarras de los serenateros. Era una canción de lamento por un amor mal correspondido: “Solito he de llorar / Solito he de sufrir/ Solito he de quedar / Pobre de mi”. La canción con aire de malquerencia calaba en el alma juvenil de César Decán Díaz por las calles maltrechas ¡qué paradoja! de la ciudad del oro, El Callao, que comenzaba a padecer la enervación económica de la MOCCA. Estaba dirigida esa poesía sentimental a la mujer entonces más interesante del distrito minero de El Callao: Carmen Delgado Mannoni (La China Mannoni) “China” por sus facciones un tanto asiáticas según la percepción de don Pascual Pascuzzi, y “Mannoni” por su genética corsa mediterránea. La China se había convertido en lideresa del pueblo dada su estampa atractiva y su condición de maestra normalista que además formaba parte del “Olímpica Foot Ball Club”, equipo pionero del fútbol femenino en Venezuela. Los calloenses que como los orientales, son ingeniosos en eso de pegar cognomentos, le colgaron a César el de “Solito” y como tal se quedó toda la vida al igual que ´China” aquella maestra inquieta de todos los cursos que al final quedó jubilada, aproximándose a una edad indescifrable. Solito en sus primeros tiempos, al igual que la China, era aficionado al balompié y escribía las crónicas de los eventos deportivos locales, máxima atracción del pueblo, que Abelardo Raidi le publicaba en El Nacional por amistosa sugerencia de Juvenal Herrera, llave de Miguel Otero Silva. Igualmente participaba en las competencias ciclísticas y en la Raleigh que pedaleaba hacía además toda clase de monadas para divertimientos de sus admiradoras, era comprensible toda vez que había nacido en un caserío llamado “Monkey town” (la ciudad del mono) un 28 de marzo (1936), día de San Benito, santo negro de su devoción y fecha aniversario del natalicio de Miranda, por eso cada vez que puede exalta la figura del precursor, del cual existe una pintura de Michelena expuesta en uno de los muros del Palacio edilicio, donada por corsos ascendientes de la China Mannoni. Solito alternaba el deporte con la política siguiendo la doctrina nacionalista que para entonces predicaban Jóvito Villalba, Luis Miquilena, Alirio Ugarte Pelayo, José Vicente Rangel, Fabricio Ojeda, Cheíto Herrera Oropeza y el upatense Humberto Bártoli. Por esa vía llegó a ser Prefecto de Santa Elena de Uairén, donde medio aprendió la lengua Pemón para entenderse un tanto con los hijos autóctonos de la Gran Sabana. El Callao, no obstante su riqueza aurífera, no daba para mucho, por lo que los nativos se veían impelidos a otear horizontes más promisorios. Solito no iba a ser la excepción, de manera que no optó por Caracas como Juvenal Herrera, Héctor Thomas, Luis Arrioja y tantos otros que se labraron a puro pulso su destino, sino que decidió por lo más cercano, la Zona del Hierro, que comenzaba a vislumbrarse como un polo de desarrollo industrial. Aquí asentó sus esperanzas afianzado en lo que sabía hacer, redactar columnas deportivas que aprovechó el sagaz Eduardo Santana para alimentar la data cotidiana de la corresponsalía de El Bolivarense y la Radio Caroní (1960) que entonces dirigía Rafael Eligio Farreras. Tuvo su propio programa radial “Antena deportiva”, fue corresponsal de los diarios El Expreso y El Universal, jefe de Relaciones Públicas de Cadafe, concejal, y Secretario General del CNP junto con su inseparable amigo Leopoldo Villalobos, Gabriel Aguilera Ordaz, Calos Rodríguez Gantaume, Fernando Reyes Maita y el terrible Guiovanni González, quien asustaba al agente de prensa Carlos Arteaga cuando repentinamente se paraba de la máquina de escribir y gritaba “!Paredón para todos los enemigos de la libertad de prensa, carajo!”.(AF